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Redescubriendo a Montessori...

Desde hace algunos años conocí el método Montessori en la Universidad donde estudié mi carrera, era parte del plan de estudios pero no lo alcanzamos a ver, así que nos quedamos a medias.

Ya desde mi embarazo, como soy muy curiosa, el nombre resonaba en mi cabeza una y otra vez y decidí buscarlo en Internet y me encontré con la sorpresa de que es una metodología muy utilizada, de la cuál hay infinidad de blogs. Ahí empezó mi obsesión.

Empecé a leer y poco a poco fui entendiendo su filosofía acerca del respeto al niño y sus procesos. Me encanta. Siendo maestra, soy testigo de que muchas veces presionamos a los niños para que alcancen objetivos para los cuáles aún no están preparados, causando frustración y sensación de que no son capaces, eso no pasa en la educación Montessori. Se ve al niño como un ser completo que es capaz e independiente y necesita una guía amorosa de parte de un adulto.

Ya desde muy bebé intento respetar su ritmo y personalidad, deseo que él aprenda según sus posibilidades, que se sienta seguro de su ritmo y de sí mismo, de que será amado y capaz, sea como sea, que sepa que se avanza siempre aunque sea a paso de tortuga y que nunca se rinda.

La educación Montessori fomenta la independencia en las habilidades de la vida diaria desde muy pequeños, y no es que quiera quitarme la responsabilidad de cuidarlo, sino que quiero que sea capaz de valerse por sí mismo. De decidir qué hacer, cuándo hacerlo, que sepa lavarse las manos y recoger sus juguetes cuando termine de jugar, entre otras cosas.

Espero que mi hijo respete la diversidad de personas, a la madre naturaleza y se maraville del mundo que nos rodea. Que experimente y comprenda, que pueda tocar todo sin límites (excepto cuando algo lo pone en peligro), gozando así de su vida.


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7 Actividades con piñas

El domingo pasado fuimos al bosque a pasear y a observar el otoño. Encontramos hojas, piñas, bellotas, alguna mariposa, hormigas, tronquitos... la verdad es que nos encantó pasar ese rato juntos y disfrutar de la carita del peque descubriendo el otoño por segunda vez, sus colores y olor, poniendo las cosas que íbamos encontrando en la cesta...
Encontramos tantas piñas que nos dio para hacer todas estas actividades, espero que os gusten!
1 PINTAR PIÑAS: Estuvo muy concentrado pintando una a una las 6 piñas que eligió para decorar-




2 PIÑAS CON GOMAS ELÁSTICAS:

Se trabaja la clasificación uno a uno, por colores, motricidad fina, fuerza de los dedos y de las manos...


3 JUEGO HEURÍSTICO:

Cajas, cartones de váter, hueveras, piñas y... creatividad y imaginación!


4. GUIRNALDA




5. PLASTILINA Y ELEMENTOS DE LA NATURALEZA:


He aquí la presentación que le preparé: plastelina de colores del otoño (amarilla, naranja, roja y marrón), piedras, piñas y tronquitos.

Se trata de que el peque crea lo que quiera…

Pintamos hojas y hacemos magia

Parece que quiere llegar el otoño de verdad... aún así sigue haciendo un sol de verano! Tenemos muchas ganas que llegue ya para ponernos las botas y el paraguas, saltar en los charcos y recoger más hojas.
Ayer hicimos esta actividad con las hojas que recogimos el jueves en la plaza del pueblo. Las pusimos encima de un papel DINA3, las pegamos con pegamento y el pequeño empezó a pintar con colores del otoño y pincel.


Cuando se cansó de pintar, quitamos las hojas y quedaron sus huellas. Este fue el resultado:


Ahora toca hacerle un hueco en el rincón del otoño!
*Podemos jugar a los encajes con las hojas que usamos y encontrar su sitio en el dibujo.

Botellas sensoriales

Las botellas sensoriales permiten el juego de descubrimiento para el bebé disfrutando de como se mueven las cosas dentro de las botellas, como suenan, sus colores, ... Y para más mayores, sirven para trabajar el lenguaje describiendo lo que pasa en las diferentes botellas e introduciendo vocabulario.
Las podéis hacer vosotros mismos si son para bebés, sino os pueden ayudar y es un buen ejercicio de motricidad fina que les ayudará a ir desarrollando los pequeños músculos que más adelante servirán para aprender a escribir. Les ayuda a hacer la pinza entre el dedo pulgar e índice y coordinar los movimientos que deben hacer a la vez el ojo y la mano para que las cosas entren por el agujero de la botella.
Para hacerlas primero necesitáis ir recopilando botellas de plástico. Le quitamos las etiquetas y con un poco de acetona le sacamos la mayor parte del pegamento que queda. Las limpiamos y dejamos secar por dentro y por fuera.
Una vez acabada cada botella, las he cerrado poniendo silicona…